UN FESTÍN PARA TODOS

 (Devocional para edades comprendidas entre 6 y 13 años)

 
Lo poco viene a ser mucho en las manos de Jesús


“Todos comieron hasta quedar satisfechos, y los discípulos recogieron doce canastas llenas de pedazos que sobraron” (Mateo 14:20 ).

¿A cuántos de ustedes les gusta ir de picnic? ¡A mí me gusta también! Bueno, hoy traje la canasta que uso cuando voy de picnic. Vamos a usar nuestra imaginación y a pensar en las cosas que pondríamos dentro si fuéramos a un picnic. Veamos: habría sándwiches, papitas, galletas, y algún refresco o jugo. ¿Pueden pensar en algo más que nos gusta comer y que se me haya olvidado?

Creo que tenemos bastante comida en nuestra canasta para gozar de un buen picnic, ¿no creen? Si tuviéramos todas las cosas que hemos mencionado, ¿creen que habría suficiente comida para nuestro grupo de niños? ¿Qué pasaría si toda la iglesia viniera al picnic? Si todas las personas del pueblo vinieran a nuestro picnic, ¿habría comida para todos? ¡De ninguna manera! No podríamos alimentar a todo el pueblo con sólo esta canasta de alimentos.

En una ocasión Jesús y sus discípulos deseaban tener un ratito de relajación. Se montaron en un bote y se fueron a un lugar tranquilo a descansar. Cuando llegaron habían personas que estaban esperando a Jesús para que les enseñara y sanara a los enfermos. Jesús habría deseado descansar, pero cuando vio la gente se olvidó de cuán cansado estaba, porque les amaba mucho. Sanó enfermos y les enseñó acerca del reino del reino celestial.

Al poco tiempo se hizo la hora de comer. Los discípulos fueron a Jesús y le pidieron que despidiera a las personas para que pudieran comer. “No tienen que irse,” dijo Jesús, “denles de comer ustedes.”

“Todo lo que tenemos es cinco panes y dos pescados” dijeron los discípulos.

Jesús les pidió a los discípulos que le trajeran los panes y pescados y que les dijeran a las personas que se sentaran en la grama. Jesús tomó los panes y pescados, miró al cielo y dio gracias. Entonces le entregó los alimentos a los discípulos para que los repartieran. Todo el mundo comió hasta estar satisfecho. Entonces los discípulos recogieron lo que había sobrado, ¡y llenaron doce canastas! La Biblia nos dice que allí habían cinco mil hombres que fueron alimentados además de las mujeres y niños.

¿Puedes imaginarte alimentando a toda la gente de un pueblo con los alimentos que quepan en una canastita de ir de picnic? Con Jesús, ¡todo es posible!

 
ORACION:
Amado Jesús, gracias por la provisión diaria de nuestro hogar, gracias por tu fidelidad y por darnos más de lo que necesitamos, ayúdanos a recordar que cuando te damos aún lo poquito que tenemos, eso es suficiente, ayúdanos a compartir de tus bendiciones y así agradarte, te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

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