LÁZARO Y EL RICO

(Devocional para edades comprendidas entre 6 y 13 años)
 



LECTURA:

Cierto día, Jesús contó la siguiente historia:
Había un hombre muy rico, que vestía con ropas muy caras. Todos los días hacía fiesta donde servía las comidas más caras.
Junto a la puerta de su casa se sentaba un hombre pobre, que se llamaba Lázaro. Este hombre estaba enfermo y tenía la piel llena de llagas. Los perro lamían sus llagas y este hombre también pasaba mucha hambre, así que su mayor deseo era comer, aunque fuera de las sobras que caían de la mesa del hombre rico.
Un día el hombre pobre murió y los ángeles del Señor, lo pusieron en un sitio especial, de gozo, junto a Abraham.
Pero también murió el rico, y éste fue al infierno, un lugar de sufrimiento. Desde allí vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro que estaba junto a él.
Entonces, el rico llamó a Abraham y le dijo: ¡Abraham, ten lástima de mi y envíame a Lázaro, para que moje la punto des dedo con agua y refresque mi lengua, pues estoy sufriendo muchísimo en este fuego!
Abraham le respondió: Cuando estabas vivo, tu tenías riquezas, estabas muy bien, y Lázaro estaba muy mal, ahora él es feliz aquí, y nos separa un gran abismo, y nadie puede pasar de un lugar a otro, así que Lázaro no puede ir a refrescarte.
Entonces el hombre rico dijo: Entonces te ruego que mandes a Lázaro a casa de mis familiares para que les avisen que dejen de hacer lo malo para que no vengan a este lugar terrible.
Pero Abraham le contestó: Tus hermanos pueden leer la Biblia ¿por qué no obedecen lo que en ella se enseña?
El rico contestó: Pero eso no basta, si uno de los muertos va y habla con ellos, entonces seguro que se volverán a Dios.
Y Abraham le contestó: Si no hacen caso de lo que dice la Biblia, tampoco harán caso a un muerto que vuelva a vivir.  Lucas 16:19-31


En esta historia no ser refleja que el rico se fuese al infierno por el hecho de ser rico, sino porque antepuso sus riquezas a todo lo demás y no buscó a Dios.

El quería Lázaro les fuera a hablar a su familia, pero Abraham le contesta que los muertos no pueden volver para hablarles a nadie, sino que la Biblia es suficiente para que las personas se vuelvan y busquen a Dios.

Así, nosotros antes que cualquier otra cosa debemos buscar al Señor con todo nuestro corazón y ponerle a El siempre en primer lugar. Y hablarles a todos los que podamos de cuánto les ama el Señor, porque después de muertos, no hay otra oportunidad.

ORACION

Padre Celestial, ayúdame a ponerte siempre en primer lugar en mi vida, que lo más importante para mí, seas siempre Tú, no el tener cosas. Ayúdame a hablarles a otros de Ti, y dame oportunidad para hacerlo, en el colegio o en el barrio, así ellos también te conocerán e irán al cielo contigo. Muchas gracias por el lugar que tienes preparado para nosotros. En el Nombre de Jesús. Amén.

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