DE GLORIA A BURLAS

(Devocionales para edades comprendidas entre 6 y 13 años)


LECTURA:
Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! (Mateo 27:21-23)

Seguro que tienes un equipo de futbol favorito, quizá tu equipo de fútbol sea el Barcelona, o el Real Madrid, o alguno de tu país o de tu ciudad.

Cuando un equipo es campeón hay mucha gente que le sigue, que se pone sus camisetas, que cantan y los vitorean



Pero lo cierto es que si llega un momento en que no son tan populares, pues muchos de sus fans o hincas ya en lugar de darles palabras de ánimo y reconocimiento pues se burla y dicen cosas feas y muchos seguidores que fueron fieles en algún tiempo, los abandonan y comienzan a seguir a otros equipos.

Pues lo mismo le pasó a Jesús. En el país donde Jesús vivía, habían palmas por doquiera. Las ramas de palma eran símbolo de victoria y gozo. En el tiempo de Jesús, la gente acostumbraba a mover las ramas de palmas mientras vitoreaban cuando celebraban la entrada de una persona importante, como un rey, en las calles del pueblo. El domingo antes de ser crucificado, Jesús iba por las calles de Jerusalén en el lomo de un burrito y la gente movía ramas de palmas gritando: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!” Estaban vitoreando a Jesús como su Rey.



Unos pocos día después, Jesús fue arrestado, le hicieron un juicio injusto y lo llevaron al Monte Calvario para ser crucificado. Los vítores que se habían escuchado el domingo se convirtieron en burlas. Muchos de los que habían gritado “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” ahora estaban en contra de él, gritando: “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!, No es nuestro rey. No tenemos otro rey que César.” Hasta se le dio la oportunidad de escoger para ser liberado entre Barrabás y Jesús. Escogieron liberar a Barrabás y crucificar a Jesús. Muchos de los que habían sido sus seguidores, le habían abandonado.


Tú y yo tenemos que tomar una decisión. Podemos escoger seguir a Jesús y hacerlo Rey y Señor de nuestra vida, para siempre o abandonarle tal como lo hicieron las personas que gritaron “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!” ¿Seguirás siendo fiel a Jesús todo el tiempo?

ORACIÓN:
Querido Padre Celestial, hoy escojo hace a Jesús el Rey y Señor de mi vida. Ayúdame a ser fuertes y a seguirte, aún cuando todos los demás te hayan abandonado, y a serte siempre fiel. En el Nombre de Jesús. Amén.

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