CAMINANDO SOBRE LAS AGUAS


En el mar de la vida hay dos clases de personas: los que flotan y los que se hunden ¿quién eres tú?


“Señor, si eres tú”, respondió Pedro, “mándame que vaya a ti sobre el agua.” “Ven”, dijo Jesús. Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús. Pero al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: “¡Señor, sálvame!” En seguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” Mateo 14:28-31.

¿Recuerdas la historia bíblica cuando Jesús alimentó a cinco mil personas con sólo cinco panes y dos peces? Después de alimentarlos, Jesús le dijo a sus discípulos que se subieran al bote y fueran al otro lado del lago mientras él iba a las montañas para orar en solitario.

Mientras los discípulos iban hacia el otro lado del lago en su bote, comenzó a soplar un viento fuerte. Los discípulos sintieron miedo de que su bote se hundiera y ellos se ahogaran. Entonces miraron y vieron a Jesús viniendo hacia ellos y caminando sobre el agua. Cuando Pedro vio a Jesús, se puso muy excitado y le dijo: “Señor, si eres tú mándame que vaya a ti sobre el agua.” “Ven", dijo Jesús. Así que Pedro salió del bote, comenzó a caminar sobre el agua y vino hacia Jesús. Pero cuando notó el viento fuerte, sintió miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: “¡Señor, sálvame!” Enseguida Jesús le tendió la mano y, sujetándolo, lo reprendió: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”

Mientras Pedro mantuvo sus ojos en Jesús, él pudo caminar sobre el agua, pero cuando dejó de mirar a Jesús, comenzó a hundirse. Mientras vivamos habrá tormentas en nuestra vida (momentos difíciles). Nos enfrentaremos a olas fuertes. Mientras mantengamos nuestros ojos en Jesús y confiemos en él, estaremos bien. Pero cuando alejemos nuestros ojos de él y confiemos en nuestra habilidad para resolver nuestros problemas, definitivamente nos hundiremos.
ORACION:
Amado Jesús, cuando las tormentas de la vida vengan hacia nosotros, ayúdanos a mantener nuestros ojos y nuestra confianza en tí, te damos gracias porque eres nuestro auxilio fiel y ayúdanos a aumentar la fe cuando el miedo o la duda nos invada, te lo pedimos en el nombre de Jesús, Amén.

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